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La compañía perdida de Max el Negro (II)



Gandalf el Loco se rió con una carcajada que sonó como un estruendo, reverberando en el polvo del templo en ruinas.


"¡Es imposible matarte!" gritó mientras se acercaba para abrazar fuertemente a Einar. El aparatoso abrazo sonó con ruido hueco al chocar las placas de las armaduras. La que Gandalf portaba, al igual que las de los nueve astartes que aparecieron con él eran más ligeras que las de los cazadores de Einar. Algunos incluso llevaban los brazos desnudos, unos brazos musculosos con los tatuajes tribales propios de las diversas tribus fenrisianas de las que provenían. Un par de ellos llevaban tatuada el águila imperial, símbolo de su procedencia terrana. Las armaduras les permitían movimiento ágiles, y a un gesto de Gandalf recorrieron prestos el círculo de piedra calcinada llena de signos cabalístos en el cual habían aparecido. Y el resto de la estancia. Olfateando. Y notando cómo el aire volvía a cargarse de ozono.

++ Caja de bárbaros del caos
++ Restos de Manada de Lobos Espaciales
++ Plasticard, masilla, material de modelismo

Para construir diez exploradores lobo. He montado cinco, y de uno en uno, para incidir en su aspecto individualista, cada uno pensando en un arquetipo fantástico. Están terminados He-Man, Conan, Gladiator, Mad Max y don Quijote. Veremos cómo acaban los demás. Básicamente, piernas de marine, torso de bárbaro y plasticard y masilla para dar el tamaño de escala "fidedigna".

Gandalf, con un gesto casi imperceptible, indicó a Kuristián, uno de los terranos, que se callase. Era noche cerrada, como podía ver a través del derruido techo y las cristaleras rotas. Y había que cazar. Como lobos.

La compañia perdida de Max el Negro (I)


El lugar era árido. Seco. Muerto. Un viento ácido le acarició la cara cuando se quitó el casco.


Se había puesto de pie con dificultad, dolorido. Era una sensación extraña para él, tras décadas, casi siglos de poseer un cuerpo gigantesco y casi invulnerable.

El viento ácido quiso arañar la cara del Einar, jefe de batalla de una manada de Cazadores Grises. Conocía ese lugar, había combatido en él hacía un instante, hasta que el maldito Amun-Ra, un hechicero de los Mil Hijos había pronunciado un conjuro también maldito en el mismo momento en que Max el Negro lo ensartaba en su Colmillo de Kraken. Max el Negro era el señor lobo de la compañía...

¡La compañía!

Cuando miró alrededor, solamente encontró a sus hombres, los Cazadores de Einar. Todos casi ilesos, igual de sorprendidos que él de encontrarse en el mismo lugar que un instante antes... pero completamente solos. El templo parecía caerse a pedazos, como si hubiese envejecido diez milenios en un instante, pensó.

Einar ignoraba lo acertado de aquella suposición...

Escuadra de Cazadores Grises, escala fidedigna, armadura preherejía.

Que saldrán de:

++ Caja de manada de Lobos Espaciales: 30 euros.

++ Exterminadores de saldo (piernas, brazos): 10 euros.

++ Materiales adicionales: masilla verde, masilla milliput gris, pintura, plasticard de 1 y 0´5 mm, plasticard textura de baldosas, pegamentos, herramientas, servoarnés de Sacerdote Lobo.
Total, 40 euros. Por los pelos. Pero acumulando piezas.

Einar percibió un destello por el rabillo del ojo. Sus olfato aumentado le derramó la sensación inconfundible del olor del ozono segundos antes. Su oído, una particular y estruendosa risa. Sólo podía tratarse de Gandalf el Loco. Sonrió al darse cuenta de que los Cazadores no estaban tan solos como creía...